viernes, 29 de noviembre de 2013
PARA DARLE UNA VUELTA
Cuentan que un sultán muy rico tenía fama de mantenerse indiferente ante sus propiedades y que dedicaba su vida a desarrollar una profunda religiosidad que le llevaba a una permanente mejora personal, algo inusual para un personaje de su categoría. Movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar cual era el secreto del soberano para no deslumbrarse por los tesoros y lujos que rodeaban a los nobles de la época. Se presentó en su palacio y le preguntó:
- Sultán, ¿cual es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?
- Te lo voy a contar. Para ello, recorrerás mi palacio y conocerás la dimensión de mi riqueza. Pero deberás llevar una vela encendida. Si se apaga, te decapitaré- Contestó el sultán.
Al terminar el paseo, el sultán le preguntó al súbdito su opinión sobre las riquezas que había visto:
- No vi nada. Sólo me preocupé de que la llama no se apagara.
- Ese es el secreto. Estoy tan ocupado tratando de avivar mi llama interior, que no me interesan las riquezas de fuera.
Y es que muchas veces deseamos convertirnos en mejores personas pero sin apartarnos de las cosas que nos deslumbran junto a nuestro camino con su vacía belleza, o con su radical tristeza. Hoy más que nunca, debemos dirigir nuestra mirada hacia dentro para avivar esa llama que nos permitirá cambiar como personas y así provocar ese cambio que todos esperamos en este mundo.
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